Dicen que tarde pero llega. A veces a tiempo, otras demasiado tarde. Así como hay hechos que permanecen impunes a lo largo de la historia, otros reciben su sanción luego de una década como acaba de suceder con el caso Malnatti, cuyos agresores finalmente fueran arrestados, después de que la Corte Suprema de Justicia de la provincia rechazó el recurso extraordinario que habían interpuesto un ex comisario y el hijo de un gremialista de las 62 Organizaciones, que habían sido condenados por privación ilegítima de la libertad y amenazas de muerte en 2009.
El escandaloso episodio ocurrió el 3 de mayo de 2002, cuando el periodista Daniel Malnatti, de programa televisivo "Caiga quien caiga" (CQC), y su equipo aguardaban en un pasillo del séptimo piso del Grand Hotel una oportunidad para abordar al entonces presidente Carlos Menem. El caudillo riojano se hallaba en Tucumán para lanzar su precandidatura presidencial. Dos hombres les ordenaron al periodista porteño, al camarógrafo y el asistente que se retiraran y ante la negativa, lo empujaron a Malnatti dentro de un elevador y lo golpearon. "Me levantó en el aire del cinturón y me tiró en el ascensor. Entró otro individuo que me pegó puñetazos bastante fuertes en el pecho y en el estómago, sacó un arma y me apuntó... Te voy a cepillar, nunca más te vas a hacer el vivo, te voy a matar", relató en aquella ocasión el periodista. El ministro de Gobierno de aquel entonces repudió la agresión a la que calificó como "un hecho grave que afecta la libertad de prensa" y prometió investigar.
Luego de que nuestro diario dio a conocer el hecho, la Justicia inició una causa de oficio. En 2006, habían sido sobreseídos el ex comisario Miguel Ángel Chaile y Juan Jesús Soria (h), pero la sentencia fue apelada por una fiscala de Cámara y la Corte ordenó un nuevo debate. En julio de 2009, el primero fue condenado a cuatro años y seis meses, y el segundo, a cuatro años. La Sala I de la Cámara Penal ordenó la detención de ambos, pero la defensa de los detenidos presentó un recurso de queja por la denegación del recurso extraordinario.
A una década de este deplorable episodio, Malnatti señaló como positivo que el proceso haya continuado y se llegue hasta el final. "Esto había pasado todos los límites. Había que poner un punto, decir hasta acá. Fue un delito y junto a mi equipo decidimos seguir a fondo para dejar en claro que no puede volver a pasar", aseveró.
En casos como estos, cuya resolución se prolonga en el tiempo, el ciudadano siente que los tiempos de la Justicia se dilatan demasiado por cuestiones procesales y experimenta la sensación de impotencia, especialmente en episodios como este en el que se cercenó la libertad de prensa. Hubiese sido interesante que se hubiera avanzado en la investigación sobre quiénes eran los responsables de las acciones de estos dos acusados.
Si bien no deja de ser importante que la Justicia finalmente se expida y que los condenados cumplan con el castigo que les corresponda, sería positivo que se buscaran caminos para acortar los tiempos procesales en causas que no parecieran ser a priori de compleja resolución. Por una agresión -como es el caso Malnatti-, la Justicia demoró una década en llegar a un veredicto; ¿cuánto tiempo más podría entonces durar un proceso más complejo, si hubiese habido, por ejemplo, víctimas mortales?